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Columna de opinión: parque binacional, turismo y aguas interiores australes


Hace algunos días los medios regionales informaron que el Gobierno de Ushuaia habría formalizado ante los gobiernos de Santiago y Buenos Aires una propuesta para crear un parque binacional en Tierra del Fuego que, se puede suponer, incluiría el sector Yendegaia-Lapatia sobre la ribera norte del Canal Beagle.

Se entiende que esta iniciativa está inspirada en el espíritu de integración que debe imperar entre Chile y Argentina y que, por lo mismo, debería ser equitativamente beneficiosa.

Por ejemplo, ese parque binacional podría servir para desarrollar una visión compartida sobre el problema del castor, esto es, la antigua introducción argentina que sigue causando un progresivo daño al bosque subantártico y a la economía magallánica (en Ushuaia a este enorme problema ambiental se le considera un recurso turístico).

Sin embargo, para los que conocemos al Gobierno de Ushuaia y a su hábil y ambicioso sector turístico (apoyado en un concepto geopolítico y geoeconómico claro y consistente) sabemos que esto no es tan así.

Entre otras cosas (y en los hechos), la iniciativa de Gobernadora de Tierra del Fuego Argentina vuelve a ilustrar, primero, la debilidad de la oferta turística de Ushuaia y, segundo, la permanente ambición de ese país de acceder a los atractivos turísticos de las aguas interiores de la Región de Magallanes y Antártica Chilena.

Ambos aspectos están intrínsecamente relacionados. Sobre lo primero, los que conocemos Ushuaia sabemos que su oferta turística es, por definición, limitada. Además de su presidio y de algunos pocos atractivos gastronómicos, el plato fuerte lo constituyen una breve navegación por el sector argentino del Canal Beagle, la visita al Parque Nacional coloquialmente llamado Lapataia, y la visita a otros pocos sectores adyacentes.

Todo lo demás – en los hechos y en el negocio –  ergo,  lo verdaderamente atractivo del sur del mundo, está en el sector chileno.

Entre muchos otros, son chilenos los glaciares del Canal Beagle, el Canal Murray y las Islas del Cabo de Hornos, cada uno con sus bellezas escénicas, sus poblaciones de aves y cetáceos, y sus geografías-históricas de interés y relevancia mundial. Esto, además de los lagos y ríos fueguinos de mayor interés para la pesca deportiva y para otras actividades outdoor, que, valga acotar, siguen esperando ser objeto de la imaginación y la acción del Estado y de los empresarios chilenos….

Segundo, el acceso a las aguas interiores chilenas ha sido un objetivo permanente de la geopolítica argentina. Durante las negociaciones que condujeron a la firma de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (1982), Chile puso especial atención a la cuestión de las aguas interiores y a la situación de los estrechos. Entre otras cosas, porque por razones tanto de seguridad, como geopolíticas y geoeconómicas, nuestro país se opuso a que ni si siquiera se considerara que el Canal Beagle pudiera ser internacionalizado, es decir, que se le asignará un estatus jurídico semejante al del Estrecho de Magallanes. Para el observador atento las razones son obvias.

Por esta razón, al Tratado de Paz y Amistad de 1984 se le adicionó un Anexo de Navegación en el cual se fijó una ruta única y taxativa para el tránsito marítimo entre los puertos argentinos en el Canal Beagle (Ushuaia y su base naval) y los puertos chilenos en el Estrecho de Magallanes. Un referente directo de esta restricción se encuentra en la renuncia que debió hacer nuestro país a la Zona Económica Exclusiva y a la plataforma continental (hasta y más allá de las 200 millas) proyectadas desde nuestras islas al sur del canal Beagle, esto es, desde Picton, Nueva, Lennox, y desde otras islas e islotes australes, partes del territorio de la Región de Magallanes y Antártica Chilena.

Desde un punto de vista geo-jurídico, el acceso de los operadores turísticos argentinos a las aguas del Canal Beagle chileno, al Canal Murray y al Cabo de Hornos permitiría obviar la limitación impuesta por el Tratado de 1984 y, en el mismo plano, importaría despojar de significado a la renuncia a enormes espacios geográficos (y a sus recursos naturales) que, conforme con el Derecho Internacional, deberían pertenecer a la República de Chile.

Así, desde todo ángulo, esta nueva iniciativa argentina por la pazconstituye la reformulación de las dos aspiraciones antes anotadas. Su lógica principal no es, como se nos quiere hacer creer, coronar la paz entre ambos países (a estas alturas de la historia una redundancia), sino que coronar a la capital argentina de Tierra del Fuego como el principal centro turístico del sur del mundo y, por extensión, consolidar el dominio argentino al sur del Estrecho de Magallanes y al sur del Canal Beagle.

La importancia de este aspecto para la tradición geo-histórica, jurídica, geopolítica y geoeconómica magallánica-antártica son igualmente evidentes.

Si la propuesta argentina estuviera efectivamente inspirada en la equidad para la integración (que además de necesaria debe serjusta), esta habría, de partida, mencionado la disposición de ese país (y en especial del Gobierno de Ushuaia) de cumplir con lo pactado en 1997, cuando los Presidentes Frei Ruiz Tagle y Menem suscribieron el Acuerdo Complementario de Apertura y Cierre sobre Pasos Fronterizos que, de formapermanente`, habilitó el Paso Puerto Almanza-Puerto Williams.

En 1997 fui designado Cónsul de Chile en Ushuaia para, entre tas cosas, ocuparme de la implementación de ese Paso fronterizo. A pesar de haber comprobado en terreno que la apertura de dicho Paso internacional era total y materialmente factible, no tuve éxito (ítem: en 2008 renuncié a la Cancillería chilena).

La razón: la firme oposición del Gobierno de Ushuaia. ¿Por qué? Porque, a pesar de la citada declarada vocación de integración, ese Paso podría, materialmente, beneficiar a Puerto Williams (y a sus habitantes): es decir, podría beneficiar a Chile y, en el análisis geopolítico argentino (siempre mejor que el chileno), no solo atentar contra el desarrollo del turismo de Ushuaia, sino permitir el fortalecimiento de la presencia chilena al sur del Canal Beagle, Mar Austral y Antártica Americana incluidos.

Mientras durante las últimas dos décadas Chile ha contribuido de forma permanente, material y mensurable a la consolidación de Ushuaia mejorando la infraestructura portuaria y vial entre Primera Angostura y el Paso San Sebastián, Argentina, simplemente, no ha cumplido con lo pactado en 1997.  Ha sido la cooperación chilena la que ha facilitado que Ushuaia consolidara su dominio relativo en materia de turismo marítimo en la Antártica Americana (para los efectos de nuestro ordenamiento interno, el Territorio Chileno Antártico). Por lo mismo, mientras a través del Paso San Sebastián transitan más de 250 mil personas al año, aun no es posible cruzar el Canal Beagle desde Almanza para llegar por tierra a Puerto Williams. Como en el tango, fumando espero….

Estos son los porfiados hechos….

Ha sido el incumpliendo argentino que anoto lo que, más reciente y sorprendentemente, ha motivado la apertura de un Paso fronterizo hacia Puerto Navarino. Mirado este asunto desde el interés permanente de Chile, esto es simplemente inexplicable.

Sorprende que las autoridades nacionales y regionales de sucesivos gobiernos chilenos hayan contribuido a esta operación, que, por definición, es material y expresamente contraria al propósito de fortalecer el desarrollo de Puerto Williams.

Es más, otra vez en los hechos, esta cooperación chilena parece haber terminado por validar el incumplimiento argentino del citado acuerdo de 1997, que, de paso sea dicho, por ahora en naves de bandera nacional, permite a empresas que tributan en Ushuaia acceder a los atractivos de las aguas interiores chilenas  (Cabo de Hornos incluido).

En mi concepto, mientras Argentina continúe sin cumplir lo pactado en 1997, no debería ser posible avanzar en temas tales como el de un ‘parque nacional binacional Lapataia-Yendegaia`. Y – aunque ello ocurriera para consensuar regímenes y medidas de conservación siempre deseables – es fundamental que las autoridades chilenas (incluidos el Gobierno Regional y la Cancillería) consideren que para el interés de Chile en general, y para el interés material y mensurable de la economía regional, no es conveniente que en ese lugar se habilite un Paso fronterizo.

Un Paso internacional en ese sitio – en definitiva, la razón verdadera de la generosa propuesta de la gobernadora argentina – ampliaría de manera definitiva la hasta ahora pobre oferta turística de Ushuaia.

A la vez, condenaría a Puerto Williams a continuar siendo, en esencia, una base naval. Insisto: lo que al Gobierno de Ushuaia (y a Argentina) en verdad le interesa, es el acceso, desde Yendegaia, a la región Oeste del Canal Beagle, al Canal Murray y al Cabo de Hornos y, en el mismo contexto, a una ruta directa entre Ushuaia y la Antártica.

En igual medida, un Paso fronterizo en Yendegiaa impactaría el potencial de desarrollo turístico y económico de Punta Arenas y de las comunas de Porvenir, Primavera y Timaukel.

A menos que el Estado chileno tuviera un plan de inversión que obedezca a un concepto geopolítico y geoestratégico claro y específico, para estas tres últimas comunas seria simplemente imposible competir con la infraestructura instalada en Ushuaia, que incluye un puerto y un aeropuerto de respetables proporciones.

Insisto, estos son los porfiados hechos.

No soy, en ningún sentido, anti-argentino. No me defino por negación. En cambio, sí soy pro-chileno (mi familia vino al país en 1557 y, entre otras cosas, está documentada en La Araucana).

Mi impresión es que, con una loable visión prospectiva, nuestros vecinos argentinos se han adelantado a calcular cuál será el impacto que tendrá la conclusión del camino a Vicuña-Yendegaia, esto es, después de más de un siglo, el arribo por tierra del Estado chileno a la orilla Norte del Canal Beagle…. Uuuffff….

Con esa misma mirada prospectiva, la solución chilena de fondo es simple: de una vez por todas debemos entender y hacernos cargo de nuestro propio territorio. Si no lo hacemos, alguien más lo hará.

Jorge G. Guzmán Mag., MPhil & PhD Polar cantabrigienis Ex Cónsul de Chile en Ushuaia

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7 Comentarios en Columna de opinión: parque binacional, turismo y aguas interiores australes

  1. Habría que darle las gracias al señor Jorge G, Guzmán ex Cónsul de Ushuaia por advertirnos del peligro que sería compartir nuestro territorio con Argentina…pareciera que los chilenos tenemos muy mala memoria y sería bueno recordar el grave conflicto que tuvimos con ellos en el año 1978. Esta situación no puede quedar aquí y ojalá pueda tomar contacto con las autoridades de esa Región para informarles de esta situación y de los planes que tienen los argentinos sobre nuestro territorio….quizás la gente jóven no sepa lo que sucedió el año 1978 y para que se informen bien del conflicto que tuvimos con Argentina en esa Región existe un excelente reportaje-documental en You Tube que debieran ver y así darse cuenta que con los argentinos hay que tener mucho pero mucho cuidado…aquí el link de dicho documental…….https://www.youtube.com/watch?v=eSBYUPdAkBM&t=63s creerán los argentinos que somos tontos…pero NO.

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  2. Simplemente preguntar…..en que nos veríamos beneficiados los chilenos en especial esa Región con un acuerdo de esa naturaleza? pues en nada…sólo ellos saldrían ganando.. que se traen entre manos los argentinos?…a cuidar nuestro territorio y por ningún motivo darles la pasada…eso espero de parte de nuestras autoridades…también creo que nuestros pueblos aborígenes y sus descendientes por ningún motivo querrían algo así….ya bastantes errores han cometido nuestras autoridades entregando muy fácilmente parte de nuestros territorios a los astutos argentinos…de hecho…todos esos territorios argentinos antiguamente fueron nuestros.

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  3. Juan Pablo Berlinger // 23 mayo, 2018 en 13:15 // Responder

    Interesante columna.
    El año pasado tomé un Crucero entre Buenos Aires y Valparaiso, y efectivamente los mejores atractivos están en Chile y las Islas Falklands.
    Estamos al debe en infraestructura y hay que corregirlo rápidamente, pero ya hay Proyectos en curso, como el Puerto de Pto Williams, el paso Kirke a Pto Natales y la extensión del Muelle Prat en Punta Arenas.
    Igual discrepo por la Aduana en Pto Almanza, ya que en 2 años más se terminaría la ruta hasta Yendegaia y se pondrá una barcaza entre Yendegaia y Puerto Navarino, que simplificará el acceso a Pto Williams.
    [img]https://farm1.staticflickr.com/955/42190183831_46977ab87d_b.jpg[/img]

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  4. Manuel Raul Esperon // 21 mayo, 2018 en 18:13 // Responder

    Esta claro que nadie quiere quedar mal parado, en una situacion de desventaja; estamos los que somos pro integracion, pero los que no la quieren son mas y la desconfiansa de los ciudadanos no se hace esperar y la que tenemos de la dirigencia politica tampoco. Los que recibimos unos 250.000 visitantes principalmente en cruceros y en aereos somos los de la Tierra Del Fuego Argentina. Que somos los que utilizamos diariamente el cruce de balsa y que si apreciamos tremendamente la integracion.Esperemos llegar a buen puerto. Gracias por el espacio.
    Hasta pronto.

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  5. Jorge Guzman // 19 mayo, 2018 en 14:01 // Responder

    Nicolás: en Chile se nos enseña que `pacta sum servanda`, LO PACTADO OBLIGA En 1997, a cambio de la habilitación de Puerto Almanza, Chile se comprometió a habilitar un paso fronterizo en Aguas Negras. Esto, para el acceso de la producción del Noroeste argentino a los mercados del Océano Pacífíco. Así se hizo. Chile construyó (y pavimentó) un camino, y construyó un complejo fronterizo, movilizando a todos sus servicios: un enorme costo para nuestros contribuyentes. A cambio, Argentina no hizo nada en Almanza. Cómo explicas esto? En Chile entendemos que en tu pais la palabra empeñada, el honor, no tiene el mismo significado que en Punta Arenas o en Santiago. Así lo indica la experiencia material. Aun suenan en nuestros oidos el `insanablememte nulo` en respuesta a la sentencia del Laudo Arbitral, y `la lógica` de la sui genris` de la tesis argentina del principio oceánico y `el verdadero Canal Beagle`, en opinión de jueces y expertos de todas las regiones del mundo, la razón de la sin razó`. En nuestro concepto, el desprecio a la palabra empeñada y al derecho.
    Es importante que en Argentina consideren que en Chile aun hay gente que, como yo, conserva la memoria histórica. En lo puntual, la Región de Magallanes y Antártica Chilena no necesita de Ushuaia, ni del sector argentino de Tierra del Fuego. Esto es un hecho material. Todo depende de nosotros, NO de Ustedes. Nosotros tenemos `el sartén por el mango`. Full stop. . Este es el sentido de este y muchos otros artículos por venir. Sinceramente, le deseo lo mejor a Ushuaia y a Argentina, pero, en sentido estricto, no necesitamos de la cooperación argentina. También considera que, de ninguna manera, pediría restricciones al tráfico terrestre argentino. Eso es tener mala leche. Si alguién, a cambio, pidiera, restricciones en el Paso Intergación Austral-Monte Aymond, diría que Ustedes lo necesitan más que nosotros. En los hechos, ese paso es más importante para Ushuaia y Río Grande que para Punta Arenas. Yo sostengo que todo el trasnporte y desde el norte de Chile debería venir por vía marítima: tremendo negocio. Ciérrenlo Monte Aymond y veamos qué pasa. En cuanto al posible roll-roll off desde Río Gallegos a Río Grande, también, y muy sinceramente, les deseo la mejor de las suertes.

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    • Nicolás Ortiz // 19 mayo, 2018 en 22:33 // Responder

      Mi postura dista del contenido político que plantea, aunque coincido en cumplir lo pactado para avanzar en nuevas negociaciones. Mi visión es haciendo foco en las posibilidades del turista de desenvolverse en lugares tan inhóspitos como es la patagonia sur. Calafate, Torres del Paine, Puerto Natales, Ushuaia, Isla Navarino, y ahora Yendegaia debieran tener una infraestructura acorde a las oportunidades que ofrecen. Creo que somos dos sociedades muy inmaduras para el avance en la creación de un parque binacional pero como mínimo se debe desarrollar un paso que conecte el flujo de personas hacía esos destinos. Mientras tanto seguiré esperando que terminen el tramo que falta para el acceso a Yendegaia.
      Saludos.

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  6. Nicolás Ortiz // 18 mayo, 2018 en 12:00 // Responder

    Hola Jorge, no ves las oportunidades para tu país en la accesibilidad al parque Yendegaia desde la ciudad de Ushuaia? Ushuaia va a seguir recibiendo cruceros internacionales esté o no explotado el turismo en la parte chilena de la Tierra del Fuego, hoy en día es muy complicado acceder a los lugares increíbles que hay en ese sector. Abrir las posibilidades de destinos para los turistas va a fortalecer a Puerto Williams y Ushuaia por decantación. Por otro lado las oportunidades que ofrece Ushuaia son limitadas siempre y cuando consideres los circuitos básicos de turismo, hay decenas de glaciares, lagos y lagunas de fácil acceso para el desarrollo del trekking. Habría que sacarse la camiseta a la hora de escribir un artículo de divulgación y no pensar parcialmente en cuestiones de esto o aquello.
    Saludos.

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