Anuncios
NOTICIAS

Columna de opinión: gobernar el mar austral chileno


Visiblemente preocupado por las circunstancias, a fines de enero último el actor Javier Bardem se sumergió en un punto de nuestro Mar Austral para promocionar el santuario antártico que, junto a otras importantes ONGs, Greenpeace propone que a fines de este año se sancione en la Reunión de los Estados Partes de la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA). Como se sabe, esta Convención suscrita en 1982 es uno de los pilares del Sistema del Tratado Antártico (Chile es ‘coautor’ de este instrumento único y complejo).

Precedido por su fama de ‘super-malo’, el señor Bardem se ha convertido entonces en uno de los símbolos de la campaña de Greenpeace destinada a imponer un régimen jurídico que contenga medidas de monitoreo, evaluación y control efectivas de la explotación del krill antártico para, en definitiva, asegurar la sostenibilidad de los ecosistemas que sostienen importantes poblaciones de aves y mamíferos amenazados por la pesca industrial de dicho recurso.

Solo como referencia histórica, en 1893 con la ‘Ley que Regula la Caza y Pesca de Focas, Lobos Marinos, Nutrias y Chungungos’, Chile fue el primer país en regular la explotación de los recursos vivos marinos de la Antártica Americana. En función de este y otros instrumentos jurídicos, sucesivos gobiernos regularon la explotación de mamíferos antárticos, incluidas las actividades que desde 1906 realizo desde la Isla Decepción la Sociedad Ballenera de Magallanes.

Pero eso fue hace largo tiempo atrás… Más recientemente, diversas organizaciones de la sociedad civil (entre las que se cuentas BirdLife International, Oceana y Global Fishing Watch auspiciada por el también actor Leonardo di Caprio), han pedido que, en el marco de la CCRVMA, los países del Sistema del Tratado Antártico adopten medidas concretas tales, como por ejemplo, evitar la concentración de la pesca del krill en las áreas costeras próximas al sector occidental de Península Antártica (Tierra de O’Higgins), que se exigiera la presencia de observadores científicos en todas y cada una de las cerca 20 naves que operan en ese sector, y que se reforzara el control y la inspección de los buques factoría. Esto último, para controlar los trasbordos de las capturas hacia estas últimas naves que, en vista del retroceso del hielo marino producto del cambio climático, durante casi todo el año operan en la Antártica.

Desde el punto de la defensa de la soberanía antártica chilena, subestimar la capacidad de gestión y de influencia de estas organizaciones no gubernamentales puede resultar en ‘un error geopolítico tipo 1’.

Lo anterior porque ha sido la incertidumbre del impacto acumulativo de la pesca industrial del krill sobre la sostenibilidad de las poblaciones de aves y mamíferos antárticos lo que ha movido a estas ONGs a montar una iniciativa global que, en el sitio web de Greenpeace y en las redes sociales, está a pocos clicks se transformarse en una avalancha de presión política irremontable para los países del Sistema del Tratado Antártico incluido, por supuesto, Chile.

En lo principal esto ocurre porque, mirado el problema desde la óptica de la ‘conservación en serio’ y del gobierno efectivo sobre el uso de los recursos, las demandas resumidas más arriba no son sino cuestiones de sentido común.

Lo complejo para el interés permanente del país (el control y el uso de los recursos de nuestro Mar Austral), es que estas medidas deban ser exigidas por organismos extranjeros y personas anónimas a través de la internet, pues más allá de cualquier explicación administrativa, la realidad indica que los problemas denunciados no han sido debidamente atendidos por el Estado chileno. Que lo mismo esté ocurriendo en el sectores africano y australiano de la Antártica no es, necesariamente, un problema nuestro, pues, entendido el problema desde el punto de vista de la soberanía, es responsabilidad de los Estados que reclaman esas regiones polares controlar la pesca industrial que en ellas tiene lugar. Esta es la realidad. Como en años recientes hemos visto en Iraq, Afganistán, Libia, Siria, Ucrania y, muy importante, en el Océano Pacifico Occidental y el Ártico, ‘la geopolítica está de vuelta para quedarse’.

En este mismo contexto – y al parecer como un sucedáneo de la iniciativa de Greenpeace – durante la temporada estival que comienza a culminar nos hemos enterado de la creación de la Zona de Conservación Cabo de Hornos, Diego Ramírez y Zona Económica Exclusiva, últimamente conocida como Parque Marino Cabo de Hornos/Paso Drake. Sobre este asunto es de tener en cuenta que los estudios científicos que avalan tal iniciativa fueron conocidos en diciembre de 2017, es decir, después que la decisión política de crear ese parque fuera adoptada (al parecer mayo 2017). Estos ‘estudios’ se reducen a dos presentaciones, ninguna de las cuales se sostiene ni en una base de datos geo-científicos a la altura de las necesidades, ni tampoco en un modelo multisistémico inspirado en el método CCRVMA, que haga comparable sus resultados.

Así, confrontados estos estudios con los ofrecidos por las ONGs que por años han reclamado un mejor control de la pesca del kril al interior del área de aplicación del Tratado Antártico, constatamos que se trata de propuestas ‘por debajo de la media’, lejanas en datos y contenido a las necesidades que se le presentan al regulador (el Estado) para determinar la lógica de conservación y la lógica geo-económica que – se entiende que a partir de ‘ahora’ – se aplicará en el territorio de dicho ‘parque marino’ (por ejemplo, para la pesca del bacalao de profundidad que se realiza desde Punta Arenas en el área del talud al sur del Cabo de Hornos y Diego Ramírez).

Sin duda que por estas debilidades la iniciativa del gobierno central ha encontrado escépticos en nuestra Región. A las quejas de autoridades regionales sectoriales respecto de no haber sido consultadas convenientemente, se han sumado las voces de los dirigentes de la pesca artesanal y de la industria del bacalao.

Así entonces, observados desde la perspectiva del interés nacional las cuestiones del santuario marino antártico, del parque marino del Cabo de Hornos y del problema pendiente de los limites exteriores de la plataforma continental, indican que el Estado chileno sigue aquejado de una preocupante falta de visión prospectiva y de una perenne dificultad para ‘asumir el gobierno de su geografía’. Se entiende que, conforme lo establecen la Constitución y las leyes, el territorio regional termina en el Polo Sur, esto es, que el territorio de Magallanes y Antártica Chilena incluye tanto las áreas de plataforma continental aun no convenientemente reclamadas, como aquellas del santuario propuesto por Greenpeace y otras ONGs.

Sobre este aspecto debo aclarar que para validar el concepto de ‘continuidad geográfica’ NO es necesario – entiéndase bien – insistir en la ‘continuidad geológica’ tal cual esta ya fue definida en la obra de Luis Risopatrón en su ‘Antártica Sudamericana’ (Santiago, 1909). En el siglo XXI la continuidad entre nuestro territorio sudamericano y nuestro territorio polar tiene una connotación geo-jurídica, es decir, precisa de la aplicación de fórmulas geo-científicas establecidas y explicadas en la Convención del Mar y en algunos documentos conexos. Esta es, por decirlo de alguna forma, ‘la madre del cordero’. Lo demás es anécdota.

Esas fórmulas pueden y deben ser aplicadas en beneficio del interés material de la República en un plazo que no debe exceder el mes de abril de 2019.

En 2016 y 2017 propusimos al Consejo Regional hacerse cargo de estos problemas. Nuestra propuesta incluía la construcción de una base de datos que reuniera las observaciones geo-científicas que enseguida permitieran reconstruir y predecir el comportamiento del mar y de la atmosfera a partir de la década de 1890 y, también, determinar el límite exterior del territorio submarino de la Región, especialmente aquel que se extiende entre el Cabo de Hornos y la Antártica Chilena. En ambas oportunidades, frente al entusiasmo y la voluntad política trasversal del CORE, el Intendente Regional nos pidió, gentilmente, identificar una ‘unidad técnica’ que se hiciera cargo del asunto.

Consultados diversos servicios públicos-unidades técnicas, ninguno quiso asumir esta tarea. Incluso, Corfo nos dio un rotundo ‘no’ por tratarse de un problema ‘ajeno a su función’, esto es, ajeno a determinar, entre otros aspectos, el mapa de los recursos naturales vivos y no vivos para fomentar la producción regional…

Basada en la experiencia empírica, nuestra conclusión en esta materia es simple: más allá de los anuncios, los titulares y las explicaciones de forma, el gobierno que concluye no ha terminado de interesarse en este asunto complejo y trascendente para el interés permanente de Chile.

Los problemas quedan, por lo tanto, para el gobierno que asumirá el próximo 11 de marzo.

Soy de la opinión que la solución de la cuestión pendiente de la plataforma continental de la Región y el modelamiento del ecosistema de la columna de agua que lo cubre no requiere de ningún ‘centro internacional’ con cientos de científicos y miles de metros cuadrados de edificio. En mi concepto, la solución material de ambos asuntos necesita, solamente, de la voluntad política y de los recursos estrictamente necesarios para que ambas tareas se completen, ojalá, durante el primer año del Gobierno del Presidente Piñera.

Como se explica más arriba, el problema de la plataforma continental tiene una urgencia evidente: hasta donde conocemos, el ‘plazo fatal’ de 10 años para completar la presentación preliminar de mayo de 2009 vence, como es obvio, en mayo de 2019.

Al igual que varios otros expertos, en esta materia quien suscribe aún se encuentra a la espera de una aclaración oficial, por escrito, técnica y documentada de la Cancillería, que indique por qué mayo de 2019 no es un ‘plazo fatal’ para que Chile entregue su reclamo de plataforma continental jurídica. Esto amén de que, hasta ahora, ese servicio tampoco ha podido explicar por qué, si en esta cuestión los medios y la voluntad política del gobierno siempre han existido, al estar su gestión próxima a terminar, la tarea de – nada menos – asegurar la integridad territorial del país aún no se ha cumplido. Como dice el adagio, ‘obras son amores, y no buenas razones’.

Sin los datos geo-científicos y la cartografía de nuestros territorios submarinos subpolares y polares, y sin un modelo multi-sistémico que reconstruya y permita predecir el funcionamiento del ecosistema marino más austral de Chile, gobernar el territorio regional de manera eficiente y sostenible continuará siendo un ‘juego de la piñata’. Como se sabe, con los ojos vendados y despistados es difícil acertarle al premio.

Desde ese ángulo completar las tareas pendientes aquí indicadas no solo es relevante para el resguardo de nuestra soberanía antártica, sino también para el uso racional de los recursos naturales de nuestro Mar Austral y, asimismo, para el fortalecimiento del esfuerzo de conservación de los mismos, en los que el país está – valga recordarlo – transversalmente empeñado.

Por el mismo motivo, la consecución de estos objetivos demandará que el próximo gobierno sepa formar los equipos de expertos del nivel que la complejidad de los problemas demanda y, también, que en estas materias actué sin ideologismos, ni ideas preconcebidas, teniendo en cuenta que no hay activo mejor y más duradero que la verdad.

El territorio se toca con las manos… Sus recursos naturales, vivos y no vivos, nos pertenecen a todos.

Es, por lo mismo, el privilegio y la obligación de todos los ciudadanos cuidarlos y defenderlos. Esperamos que el gobierno que asumirá el 11 de marzo actuará en función de estos criterios, y que privilegiará el interés permanente (y mensurable en kilómetros cuadrados y toneladas de recursos naturales) de Chile y de la Región y que, por el mismo motivo, sabrá actuar con altura de miras por sobre consideraciones personales y no, como lo demuestra la experiencia, insistiendo en el ‘buenismo’ y en lo ritual, que no defienden, ni asumen el territorio.

Jorge G. Guzmán Mag. MPhil & PhD Polar cantabrigiensis

Anuncios

Muchas gracias por comentar en @PrensaAntártica

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: