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Doctor Jorge Guzmán: sobre la “Región del Estrecho de Magallanes”


Para @prensaantartica por Jorge G. Guzmán Mag. MPhil & PhD Polar cantabrigiensis

El inicio de la temporada turística estival trae consigo la proliferación de suvenir, mapas de nuestro territorio y de otro ‘material de difusión’ preparado tanto por entes públicos como por empresas privadas, en los cuales se advierte un uso – y también un abuso – de la expresión ‘Patagonia’.

De ese ‘material’ puede equivocadamente concluirse que, en términos longitudinales, la expresión ‘Patagonia’ comprende la totalidad del territorio americano de la Región de Magallanes y Antártica Chilena, esto es, los espacios que se extienden entre el Campo de Hielo Sur y el Cabo de Hornos: esto, sin embargo, es un error político-administrativo, geográfico, etnográfico e histórico.

‘Patagonia’ es un topónimo que – desde el descubrimiento de nuestro territorio en octubre de 1520 – refiere, solamente, a los espacios que se extienden al Norte del Estrecho, esto es, el ‘país de los Patagones’ (Tehuelches). Durante los siglos XVII y XVIII la carto-bibliografía europea insistentemente describió este espacio con el topónimo ‘Tierra Magallánica o lo que los españoles conocen bajo el nombre general de Chile’.

En lo fundamental, desde que fueron conocidos los resultados de la expedición de Magallanes (1522), exploradores, cartógrafos y gobiernos entendieron que la extremidad austral del ‘nuevo mundo americano’ estaba compuesta de varias entidades geográficas de características biogeográficas y etnográficas propias, a saber, la ‘Patagonia propiamente tal’ o ‘Tierra Magallanica’ (cuyos límites Norte se consideró en el Rio Negro y en el Canal de Chacao y/o el ‘puerto de Valdivia’), el Estrecho de Magallanes ‘propiamente tal’ (el pasaje entre Punta Dúngenes y el Cabo Espíritu Santo en el Este, y el Cabo Deseado en el Oeste), la Tierra del Fuego (originalmente llamada Tierra de la conquista del Estrecho de Magallanes), la cual – entre 1524 y 1615 – se consideró ‘podía ser’ parte de un continente circumpolar repetidamente nombrado ‘Terra Australis’ y/o ‘Magallánica’.

Con posterioridad al descubrimiento de la ruta del Cabo de Hornos (enero de 1615) la geografía mundial consistentemente describió a nuestra Región incluyendo la presencia de un espacio oceánico llamado ‘Mar Magallánico’ o ‘Nuevo Mar Austral’ que, rodeando al archipiélago fueguino, era parte de un espacio marítimo circumantártico que, desde el Cabo de Hornos y sin pausa se extendía hacia el Polo Sur.

En 1830 el General O’Higgins (que se había educado en Europa con la cartografía científica de la época de la Ilustración) resumía este concepto recordando que el ‘Chile Viejo’ y el ‘Chile Nuevo’ se extendían desde el Golfo de San Jorge, en el Atlántico, y la Bahía de Mejillones en el Pacifico, hasta la Antártica Americana, esto es, que al igual que el ‘Reyno de Chile’, en su parte austral la República de Chile abarcaba la totalidad de la ‘Magallánica’ y el ‘Nuevo Mar Austral’, cuya ocupación proponía materializar fomentando la caza de la ballena y otras pesquerías.

El concepto geográfico expresado por O’Higgins al momento de su muerte fue encapsulado en la división político-administrativa consagrada en la Constitución de 1925 (‘Provincia de Magallanes’ con limite en el Polo Antártico), reiterada más tarde en la normativa derivada de la Constitución de 1980, en virtud de la cual se fijaron los límites actuales de la Región de Magallanes y Antártica y Chilena.

De este modo, y por una cuestión de consistencia geo-histórica y geopolítica, la Región fue dividida en cuatro provincias que se suceden en sentido longitudinal, a saber, la Provincia de Ultima Esperanza y la Provincia de Magallanes (que corresponden a la ‘Patagonia propiamente tal), la Provincia de Tierra del Fuego (la Isla Grande y su archipiélago hasta el Canal Beagle), y la Provincia Antártica, cuyo límite Norte es ese mismo pasaje marítimo, mientras que su límite meridional corresponde al mismo Polo Sur.

Por lo mismo, el límite fijado por el Tratado Antártico de 1959 en el paralelo 60 Sur marca, solamente, la latitud a partir de cual la normativa chilena se adecua a los compromisos y al ‘modus vivendi’de la cooperación internacional antártica (de la cual el país es ‘coautor’).

Todo lo anterior explica la importancia de limitar el uso de la expresión ‘Patagonia’ a los territorios al Norte del Estrecho.

‘Plus ultra’ dicho pasaje marítimo se extienden otros territorios igualmente bien conocidos en el resto del mundo. Desde esta óptica el ‘abuso’ de la ‘marca Patagonia’ usada para designar también a la Tierra del Fuego e, incluso, al Archipiélago del Cabo de Hornos, constituye no solo un ‘error de conocimiento’, sino que, junto con denotar un ‘marketing’ falto de imaginación, equivale a una renuncia a difundir en su singularidad otros activos del territorio regional.

Para ser fieles a la geografía y a la tradición, el componente sudamericano de nuestro territorio debería llamarse, simplemente, ‘Región del Estrecho de Magallanes’.

Bajo esa expresión se agrupan, con sus respectivas particularidades biogeográficas, etnográficas e históricas, la ‘Patagonia Chilena” (antes Tierra Magallánica o lo que los españoles denominan Chile’), el Estrecho ‘propiamente tal, el archipiélago fueguino, el Canal Beagle con sus brazos Noroeste y Suroeste y, también, ‘todas las islas’ al sur de dicho pasaje, incluidas por supuesto las Islas del Cabo de Hornos, las Islas Diego Ramírez y el sector americano del Mar Austral. @prensaantartica

‘Mapa de la [Tierra] Magallánica y Tierra del Fuego, con el famoso Estrecho de Magallanes y el [Estrecho] de le Maire’, Ámsterdam, 1638. Una de las imágenes más celebradas del sur austral americano del siglo XVII (incluida en el conocido ‘Teatro del Mundo o Nuevo Atlas’) es obra del influyente cartógrafo holandés Willem Blaeu (1571-1638), entonces ‘cartógrafo oficial’ de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales (VOC). La imagen ilustra los territorios al Norte del ‘famoso Estrecho de Magallanes’ bajo en topónimo ‘Reino de los Patagones’, mientras que la Tierra del Fuego es indicada con el topónimo ‘Magallánica’. En este caso la expresión deriva de un mapa del mundo del mismo Blaeu producido circa 1606, en el cual un continente austral aquí ausente se ilustraba bajo la expresión ‘Magallánica’. Este mapa de mediados del siglo XVII indica las costas occidental, oriental y austral de Tierra del Fuego bañadas por un ‘Nuevo Mar Austral’, distinto al Mar del Sur (Océano Pacifico) y al ‘Mar del Norte’ (Atlántico Sur).

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