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¿Cómo convertirnos en fósiles?

Fotografía, María Laura Carrevedo Goytía, Investigadora Centro Regional Fundación CEQUA.

Por María Laura Carrevedo Goytía, investigadora Centro Regional Fundación CEQUA

Cuando un organismo muere las partes blandas se descomponen, y para muchos organismos la “parte blanda” es todo. Por lo tanto, la mayoría de los fósiles que encontramos son conchas, huesos y madera. Cuando estos materiales duros están cubiertos por capas de sedimentos y pueden ser comprimidos, un proceso de mineralización mediante el cual los restos duros son reemplazados por minerales de cristalización en el sedimento, y por lo general estos minerales son calcita, pirita o sílice. Excepcionalmente los tejidos blandos pueden fosilizarse si el organismo muerto es enterrado rápidamente, antes de que comience la descomposición, en sedimentos sin oxígeno.

La Paleobiología descifra la historia oculta de nuestro planeta mediante el estudio de fósiles y busca encontrar como se relacionan unos con otros y cómo evolucionaron. Esta disciplina se relaciona con la Paleobiodiversidad, Bioestratigrafía, Paleogeografía, Paleoecología, Paleoclima y Paleobiología Humana, siendo ésta uno de los principales focos de atención.

En mi caso, trabajo con unos organismos microscópicos que poseen un “caparazón” de sílice (dicho sea de paso uno de los minerales más abundantes del planeta) y cuando estos seres mueren, su caparazón o frustulo va a los fondos de todos los cuerpos de agua del planeta: ríos, arroyos, lagunas y océanos y pueden preservarse 145 millones de años relativamente intactos. La información que brindan estos frustulos “fósiles” nos permite entender cómo ha cambiado el clima, conocer que especies de diatomeas son nativas y cuáles no, como han sido las condiciones climáticas en pasado, entre otros datos interesantes.

En la Región de Magallanes nuestro patrimonio pesquero y turístico es un foco de atención que todos debemos conocer. Por esta razón estudiar como fue el cambio en el clima y cuando precisamente ocurrió por estas latitudes es muy importante ya que sus consecuencias son evidenciables en estas actividades de la región.

Por ejemplo, con los colegas Cristiane Carvalho, Inti González y Macarena Fernández del Centro Regional Fundación CEQUA estamos trabajando, entre otras actividades, para evaluar los Impactos del cambio climático en la pesca artesanal y el turismo en la Región de Magallanes, y caracterizar los principales impactos derivados del aumento de hielo a la deriva en las actividades de Pesca Artesanal como: posible diversificación de la pesca; aumento del tiempo de veda y exploración de nuevas y más seguras rutas marinas de navegación es de suma importancia.
Nos interesa identificar por ejemplo si existió un incremento de la temporada turística por un mejoramiento de las condiciones climáticas, y si hubo cambios en la dinámica de los glaciares, cuando han comenzado los más grandes y recientes derretimientos; e incluso saber si existen mayores riesgos en las rutas de navegación de los cruceros a causa del aumento de hielo a la deriva, así como también en las rutas de los pescadores artesanales.

Las columnas de sedimentos permiten conocer cómo eran los grupos de diatomeas que habitaban antes y después de un disturbio climático como por ejemplo: el aumento en las temperaturas; o las actividades derivadas de la minería, entre otras. Conociendo en qué fecha pudieron haber cambiado estos grupos de organismos en una laguna cercana a los fiordos, es decir que las especies que habitaban en el agua dulce de la laguna fueran “reemplazadas” por las especies marinas que ingresarían por un aumento en el nivel del mar, nos daría con precisión información sobre cuando comenzaron las desglaciaciones más recientes. Entonces podríamos saber en qué momento aumento la temperatura, evidenciado por el incremento o disminución de uno u otro grupo de especies.

Estos datos, de vital importancia para comprender cómo se comportaban los organismos en condiciones distintas a las actuales nos permite, al monitorear su comportamiento a nivel estacional, detectar mucho antes de que sea de público conocimiento cómo ha cambiado, por ejemplo, el régimen de precipitaciones o si fluctuó la cantidad de sal en un cuerpo de agua.

Esta información se extrapola a las decisiones que sería necesario tomar en caso de que haya un aumento en la formación de hielo a la deriva o un cambio en la diversidad de especies de pesca de interés comercial, que impactarían, por ejemplo, en la región a nivel turístico y de la pesca artesanal.

Si todos ponemos nuestro granito de arena, podemos decir que las diatomeas están poniendo su caparazón de sílice microscópico para ayudarnos a entender cómo cambia nuestro planeta y que es lo que podemos hacer para adaptarnos. @prensaantartica

1 Comentario en ¿Cómo convertirnos en fósiles?

  1. Lorelei Morgenstern // 4 abril, 2017 en 6:34 // Responder

    Excelente artículo, muy esclarecedor. Felicidades a su autora.

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Muchas gracias por comentar en Prensa Antártica

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