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Sinfonía Antártica de Vaugha-Williams: musicalizando documental de la trágica expedición de Scott


Sinfonía Antártica, una de las partituras más atractivas en el listado creativo del compositor británico Ralph Vaughan Williams (1872-1958).

La información es de Radio de Xalapa

Vaughan-Williams escribió nueve sinfonías entre 1903 y 1957. La séptima de ellas, la Sinfonía Antártica, fue producto de una encomienda asignada a este autor para escribir la música de fondo de una realización cinematográfica en torno de la trágica expedición del capitán Robert Falcon Scott, quien hacia finales del año 1911 se propuso conquistar el punto polar sobre la Antártica, la región más agreste e inclemente de todo el planeta cuyas temperaturas frecuentemente alcanzan los 80 grados centígrados bajo cero.

El reino de la muerte blanca

Hasta inicios del siglo XX, la Antártica era el último territorio por conquistar en el mundo, sin pueblos para conquistar ni riquezas como recompensa. Un continente blanco donde el frío tiene su reino verdadero, con violentas ventiscas que reducen la visibilidad a menos de la extensión del brazo de un hombre.

Los primeros en acercarse a la Antártica fueron buques balleneros, hacia inicios del siglo XIX. En 1820, el capitán Nathaniel Palmer avistó una larga península que hoy lleva su nombre; en el verano de 1841-1842, el británico James Clark Ross navegó lo que hoy se llama Mar de Ross y aunque no desembarcó en el Continente Antártico, descubrió la cadena montañosa que hoy se llama Tierra de Victoria, así como la gigantesca plataforma de hielo que se extiende centenares de kilómetros hacia el océano. Los primeros humanos que pisaron el Continente Antártico fueron los tripulantes del ballenero noruego Carstens Borchgrevink, en 1897.

Poco después, el noruego Roald Amundsen y el británico Robert Falcon Scott se propusieron casi al mismo tiempo la conquista del punto polar. Amundsen y sus hombres fueron los primeros en llegar al centro del Polo Sur: exactos, rápidos y con regreso afortunado. El británico y sus hombres fueron el segundo grupo en hacerlo, pero los primeros en morir allí. Al verano antártico de 1911-1912 pertenecieron aquellos días.

Música para héroes

Vaughan Williams escribió la música para la película El Antártico de Scott en 1947, cuando estaba por concluir su Sexta sinfonía, y de la misma el propio autor derivó esta música concebida como una elegía hacia el heroísmo humano ante las fuerzas de la naturaleza. La Sinfonía Antártica fue estrenada en la ciudad de Manchester con la orquesta bajo la dirección de  Sin John Barbirolli, en el año de 1953.

Por sus características, esta obra se mueve entre dos tipos de música que podrían parecer conflictivos. La primera es aquella de connotaciones simbólicas, motivada por la figura heroica de los exploradores y su angustiante final, mientras que la segunda es aquella que proviene directamente de la partitura cinematográfica y que resulta totalmente descriptiva. Por lo mismo, el compositor echó mano de recursos percusionísticos para acentuar el colorido tímbrico, como el xilófono, el vibráfono, el glockenspiel y un “eolífono”, aparato que produce un sonido parecido al ulular del viento, además de una soprano y coro femenino.

Con estos elementos, Vaughan Williams procedió a una sorprendente recreación de la naturaleza en su estado más inclemente y hostil. La Sinfonía Antártica cuenta con cinco movimientos con subtítulos nada elocuentes pero que en su desarrollo presentan el conflicto entre una naturaleza cruenta y las aspiraciones humanas, así como el singular concepto sentimental de la vida, en la vida entre quienes viajan hacia el encuentro de su mortal destino. En el primero, Preludio, el autor describe la inmensidad del Continente Antártico y su cegadora blancura, el segundo procede directamente de la música de fondo para la película y es una suerte de “marina sinfónica” que acompañaba escenas del viaje en barco, con tomas de ballenas y pingüinos. El cuarto emplea la música que acompañaba ciertas escenas introspectivas y la muerte de uno de los compañeros de Scott.

Estos dos fragmentos enmarcan el movimiento central, uno de los pasajes de mayor poderío expresivo en la música de Vaughan Williams. Dedicado al imponente y mortal paisaje de hielo ante el que habrá de doblegarse el esfuerzo de los exploradores, aquí la música se apoya fundamentalmente en texturas y en su culminación interviene también el órgano. Hacia el movimiento final, Epílogo, el autor recurre a una especie marcha fúnebre que pronto nos conduce al ámbito de la tragedia, con la voz de la soprano, el coro femenino y el eolífono. @prensaantartica

 

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1 Comentario en Sinfonía Antártica de Vaugha-Williams: musicalizando documental de la trágica expedición de Scott

  1. Qué gran aporte. Es una obra sencillamente extraordinaria. Incluye textos de Coleridge, Shelley y del Capitán Scott.

    En mi primer viaje a Puerto Williams, la escuché en CD cuando frente al barco desfilaban los glaciares del canal Beagle. La impresión fue imborrable. Años después la escucharía varias veces durante un crucero por la Antártica.

    Mi versión preferida es aquella del sello británico Chandos, con Bryden Thomson dirigiendo a la Orquesta Sinfónica de Londres (1989). Grabación que con gran acierto suma al final el coral del mismo autor, “Toward the Unknown Region”, con texto de Walt Whitman. Puede bajarse desde aquí: https://www.chandos.net/products/catalogue/CHAN%208796

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