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Nieto del piloto Pardo y destrucción de la Yelcho: “A mi mamá le dolió mucho”


Por primera vez en Punta Arenas, Arnaldo Nannucci Pardo, uno de los nietos del piloto Luis Pardo Villalón, se mostró evidentemente emocionado por las muestras de cariño y admiración hacia su abuelo, héroe antártico chileno que protagonizó uno de los rescates más impresionantes de la historia de Chile, debido a las condiciones climáticas y las desventajas propias de la historia y de lo que significaba ir a la antártica hace 100 años atrás.

El nieto de Pardo fue invitado en el marco de las actividades conmemorativas de los 100 años de la hazaña de su abuelo, al lanzamiento del libro “No se asegura regreso”, de Julio Carrasco, sobre este libro señala “me parece fantástico, ojalá hubieran miles de libros”.

Arnaldo conversó con Prensa Antártica instancia en donde relató algunas anécdotas familiares que no son muy conocidas y de cómo es tener un héroe en la familia, uno al que ni siquiera pudo conocer en persona. “Me siento sumamente honrado, halagado de que sea mi abuelo, pero más me siento halagado de ustedes, de lo que hacen, ustedes son los que realmente están difundiendo la historia del Piloto Pardo, yo soy un simple nieto.”

Con la modestia, que puede ser herencia familiar, le cuesta referirse como héroe a su abuelo: “más que héroe, es lo importante es lo que él hizo, la actitud de ir a salvar a seres humanos”.

Finalmente Nannucci Pardo confiesa que “es un héroe, pero un héroe silencioso, porque no hizo mucho alarde de lo que hizo”.

El nieto del célebre marino chileno vive actualmente en Estados Unidos y comenta que esta es la primera vez que visita Punta Arenas y afirma que no conoce el Continente Blanco, pero que su hermano sí estuvo en la Antártica: “Mi hermano,Patricio, trabajaba en el Banco de Crédito e Inversiones; este banco le puso una sucursal a la Fuerza Aérea en la Antártica y mandaron a mi hermano como agente, por lo que él fue el primer agente del BCI en la Antártica”.

La Yelcho, una escampavía que se niega a morir

Nanucci Pardo califica como “horrible” lo que se hizo con la escampavía Yelcho, aquel barco protagonista de la historia del rescate de la tripulación de Sir Ernest Shackleton y el Endurance, cuyo fin fue ser destruido y vendido como chatarra con excepción de su Proa.

“A mi mamá le dolió mucho, incluso yo fui a hablar con el que era el secretario de la Armada (cuando ya estaba destruida la escampavía) y le dije que lo único que quiero que me dé, aunque sea un perno de la Yelcho, me regalaron un ojo de buey” el cual confesó, lo tiene en Estados Unidos.

La historia de la proa de la Yelcho, después de la destrucción de la escampavía, terminó siendo donada a la ciudad de Punta Arenas el 21 de mayo de 1970, luego trasladada a Puerto Williams y devuelta este 2016 a Punta Arenas.  Sobre el traslado Nannucci Pardo lo considera “correcto”.  “Yo hablé con la arquitecta y me dice que se va a hacer dentro de un periodo de un año o año y medio más, ojalá esté vivo porque yo quiero verla, es una cosa que sería la guinda de la torta”.

La proa fue donada gracias a gestiones de la Hermandad de la Costa. “Ellos (la Hermandad de la Costa), desde el año 47 creo, que están tratando de hacer una estatua y ellos por años estaban tratando de hacerla hasta que llegaron con la alcaldesa Nelda Panicucci, ella fue la que puso la primera piedra para hacer la estatua pero hasta ahí quedo nada más, no había plata”, contó Nannucci Pardo.

Un héroe renegado

Hay muchos factores que influyeron o se reunieron para dejar a Pardo en un segundo plano de la historia, no solo del rescate mismo, sino que incluso en la historia propia de nuestro país, la personalidad avasalladora de Shackleton, la exclusión de Pardo en el relato del propio Shackleton en su libro llamado “Sur”,  la guerra mundial, el bajo perfil y la modestia  que caracterizaron a Pardo, y también, por qué no decirlo, que fuera este último, marino mercante y no de la Armada .

Arnaldo considera que la historia habría sido “totalmente diferente” si es que el piloto Pardo hubiese sido parte de la Armada de Chile, “él era piloto, de la escuela de pilotines y después entró a la Armada” .

La deuda que tenemos como región, país y como sociedad al invisibilizar este tipo de historias se ilustra claramente en  una reflexión de su nieto. “A los 10 años de la muerte de Shackleton le hicieron una estatua, han pasado 100 años y en Chile estamos aún en trámites para hacerle este reconocimiento al piloto Pardo”, sentencia  Nannucci Pardo.

A pocos días de cumplirse 100 años de esta maravillosa historia de garra, fuerza y sobre todo, de quien está dispuesto a darlo todo por ayudar a quien lo necesita; cuesta entender que no solo no tenga una estatua, cuesta ver que no tenga un espacio en nuestros libros de historia en los colegios; que su heroísmo pacífico, no sea parte de los ejemplos de valores que entregamos a nuestros hijos y sobre todo, que sea aún una historia desconocida por la mayoría de chilenos. @prensaantartica

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