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Actividades en toda la región recordarán rescate de náufragos del “Endurance”


Punta Arenas, Puerto Williams, Puerto Natales y Cerro Sombrero, son algunas de las localidades que durante julio, agosto y septiembre recordarán con diversas actividades, la hazaña del piloto Luis Pardo y el rescate de los náufragos del “Endurance” en la Isla Elefante en el Continente Blanco.

A continuación, invitamos a conocer parte de la agenda propuesta por el Instituto Antártico Chileno, INACH:

19 de agosto: Concierto de “Lluvia Ácida” en Puerto Williams

25 de agosto: Acto abierto a la comunidad “Rescatando del olvido a un héroe chileno”. 18.30 horas, Teatro Municipal De Punta Arenas.

27 de agosto: Concierto de “Lluvia Ácida” en Punta Arenas

30 de agosto: “Niños y niñas celebran a Luis Pardo Villalón”. 10.00 horas, Plaza de Armas de Punta Arenas

30 de agosto: “Niños y niñas celebran a Luis Pardo Villalón”. 10.00 horas, Puerto Natales.

30 de agosto: Conmemoración oficial Armada de Chile. 12.00 horas, Costanera Punta Arenas.

30 de agosto: Intervención Sonora Conmemorativa (bocinas, sirenas, campanas). 12.30 horas (*Propuesta de GAIA Antártica).

30 de agosto: Acto Conmemorativo (Asiste bisnieta de Luis Pardo). 19.00 horas, Universidad de Magallanes.

31 de agosto: Encuentro de Fomento Lector “Hojas al viento e Imaginario Antártico”. 08.00 -17.00 horas, Hotel Dreams.

03 de septiembre: Concierto de ·Lluvia Ácida” en Puerto Natales

10 de septiembre: Concierto de ·Lluvia Ácida” en Cerro Sombrero

1 Comentario en Actividades en toda la región recordarán rescate de náufragos del “Endurance”

  1. SE APROXIMA EL CENTENARIO DEL HISTORICO NAUFRAGIO Y RESCATE DEL “ENDURANCE” (1916 – 2016)
    “¿Para que se va al Polo?….¿qué objeto tiene? Se preguntan esos hombres para los cuales nada hay en la vida que valga la pena aparte de las libras esterlinas. Es cierto: no se va al Polo a ganar dinero, y quizás transcurrirán muchos años, hasta que la humanidad obtenga algún resultado práctico de esos viajes portentosos. Por hoy se va al Polo, para acometer empresas heroicas, para vencer dificultades sobrehumanas, para probar que la caballería no ha muerto. Hemos tenido de huésped a uno de esos esforzados campeones que los primeros años de nuestro siglo pusieron sitio cada vez más estrecho a los Polos del mundo, hasta lograr conquistarlos. Todos conocemos la conmovedora historia de su última y audaz tentativa de cruzar el continente antártico, el naufragio de su buque en medio de los hielos del Sur y la prodigiosa odisea en cuyo feliz desenlace tuvo su parte un marino Chileno, bajo los pliegues de nuestra querida bandera nacional…”
    (Pacifico Magazine, Vol. VIII. Santiago de Chile, Octubre de 1916, Núm. 46)
    Esta introducción para recordar, que a partir de Diciembre del 2014 y hasta Septiembre del 2016, se cumplirán progresivamente cien años de un acontecimiento mundial, del cual, nuestra comunidad educativa dará fe de su activa participación. Nuestras instalaciones, especialmente The British School, St. James Church, y otros ligados a la comunidad Británica como The British Club, El Chalet Milward, etc. Llevan una placa azul del INACH en sus portales, que nos recuerda la historia, partiendo frente al Muelle de atraque del Frigorifico de Rio Seco (hoy Muelle Shackleton), donde fondeó a las 16:00 hrs. del 03 de Septiembre de 1916 la escampavía Yelcho, al mando del Piloto 2° Sr. Luis Pardo Villalón; unidad que había rescatado a la totalidad de los naúfragos de la Expedición Antártica al mando del Explorador Británico, Sir Ernest Henry Shackleton.
    El Mundo pondrá sus ojos en el Sur del Sur del Mundo, En Punta Arenas, y las actuales generaciones estarán ávidas de conocer los pasajes de tan maravillosa noticia que alegró al mundo, por esos días sumido en la Primera Guerra Mundial: Sir Ernest Henry Shackleton, el Sr. Piloto 2° Luis Pardo Villalón, la Escampavía Yelcho, el HMS. Endurance y sus dotaciones: Serán los temas de los próximos años.
    ¿Estamos preparados para responder al Mundo sus interrogantes?
    En The British Historical Archive, tenemos parte de esta historia. Y recientemente hemos sido invitados por el INACH a ser incluido en el Circuito Histórico Antártico local, como parte de los lugares participes de tan magno acontecimiento.
    El Escritor e historiador Jorge Berguño, en su libro “Las 22 vidas de Shackleton”, relata:
    “En este ambiente, la cruel incertidumbre incubaba el demonio de la desesperanza. Transcurrieron pausados los días, hasta llegar al 30 de agosto de 1916. La jornada comenzó con la misma rutina de los días precedentes. Al amanecer, el cielo estaba limpio y la temperatura era muy baja. Todo prometía un día luminoso con un firmamento claro. No ocurrió así y, antes del mediodía, densos nubarrones cubrieron el cielo azulado y el escenario se ensombreció, como ya era costumbre en este clima de esperanzas y decepciones… Fueron subiendo por turnos a la cima del promontorio que les servía de atalaya y comprobaron, una vez más, que no se divisaba barco alguno en el horizonte. Esta ascensión al mirador se había convertido en un hábito, que cumplían movidos por un automatismo casi sin sentido, un rito al cual se habían acostumbrado. Escalaban aquella cima sin expectación y descendían por el trillado sendero sin ninguna desilusión. Después del desayuno, comenzaron a excavar la nieve en los alrededores de la choza. Ya avanzada la mañana decidieron interrumpir esa fatigosa tarea y, aprovechando que la marea estaba baja, se dedicaron a recoger lapas en el agua próxima a la orilla de la pequeña ensenada. El cocinero hacía un esfuerzo de imaginación para preparar un almuerzo, necesariamente frugal, pues los víveres se habían consumido por entero. Tuvo lista la comida poco después de mediodía y se reunieron a comer, en silencio y algo desganados. Todos menos uno que subió al promontorio para tomar unos apuntes a lápiz. Era el artista Marston. Minutos después oyeron sus pasos. A grandes zancadas, corría casi despeñándose a lo largo de la senda. Pero nadie hizo caso. Llegaba tarde al almuerzo, eso era todo. Cruzó algunas palabras nerviosamente pronunciadas con el jefe de grupo en la isla y los demás escucharon a Frank Wild preguntar:
    ¿No será mejor que enviemos algunas señales de humo?
    Un silencio descendió sobre el círculo de hombres que se miraron unos a otros estupefactos. De inmediato comprendieron de qué se trataba y antes que hubiese tiempo para una respuesta, se levantaron todos y corrieron, atropellándose los unos a los otros, hacia la vivienda a ponerse las botas, dejando olvidada la comida. A media milla de la costa, podían ver claramente, sin lugar a dudas, un pequeño navío. Se dirigía ahora hacia la playa. Continuó aproximándose hasta unos centenares de metros y luego se detuvo. Los hombres de tierra vieron, como si estuviesen presenciando un filme increíble, que se arriaba un bote y en él se embarcaban seis hombres. Tres espontáneas hurras sonaron en el espacio. La excitación en la isla era tan intensa que los hombres reían o sollozaban inconteniblemente, mientras se abrazaban o saltaban sobre la arena y las piedras de la playa. Algunos de ellos, todavía desconcertados por lo que estaba ocurriendo, trataban de situar en la mira de sus recuerdos el pabellón tricolor que flameaba a popa de la nave salvadora.
    Mientras tanto, a bordo de la escampavía Yelcho, el primer oficial León Aguirre escribía con nerviosos trazos en el libro bitácora: “11.30. Se llega a Isla Elefante. Se arría chalupa grande tripulada con cuatro hombres, Sir Ernest Shackleton y Tom Crean. Va a la isla regresando a los 15 minutos con 12 de los náufragos. Antes de llegar avisa Sir Ernest Shackleton que no hay novedad en su gente y la tripulación contesta con ¡hurras! a los cuales responden los náufragos con grandes vivas a Chile, a la Yelcho y a su comandante. Vuelve a regresar la chalupa a tierra a recoger el resto de la gente, regresando a la 2.15 PM. Inmediatamente se iza la chalupa, a mano, apegando a la tira todos los náufragos que se demuestran en buena condición”.
    Una de las mayores hazañas realizadas en el presente siglo: escrita tal como había sido efectuada, sin alardes, con sencilla claridad, con el sello profesional de la Armada y el carácter de su gente.
    Una vez todos a bordo del buque, el Comandante Pardo Villalón ordenó zarpar, poniendo proa rumbo al norte. El momento más delicado estaba salvado. Desde ese instante, nuestro país contaba también con unas líneas en el libro de la historia de los grandes salvamentos. A la vez que se fortalecía, con este acto de arrojo, la propiedad de esas tierras y mares helados. Pues el destino, colaborando con Chile, había abierto las puertas de aquellos lugares aparentemente inaccesibles exclusivamente a su verdadero dueño, entregando al mundo la prueba más palpable de esa simbiosis permanente del hombre chileno con su tierra y su mar.”

    Esta parte de nuestra historia, que recordaremos a partir de hoy; no puede terminar, sin recordar a sus principales actores, los exploradores Británicos y los valientes marinos Chilenos:
    DOTACION DE LA ESCAMPAVIA YELCHO*
    1. Luis A. Pardo Villalón, Piloto 2° (Comandante)
    2. León Aguirre Romero, Piloto 2° (Contramaestre)
    3. Jorge L. Valenzuela Mesa, Maestro Mayor víveres
    4. José Beltrán Gamarra, Maquinista mayor

    Personal de la Armada
    5. Nicolás Muñoz Molina, Mecánico 1°
    6. Manuel Blackwood, Mecánico 1°
    7. Manuel Ojeda, Guardián 1°
    8. Pedro Pairo, Marinero 1°*.
    9. José del Carmen Galindo, Marinero 1°

    Personal del Territorio Marítimo
    10. José Muñoz Téllez, Contramaestre 1°
    11. Froilán Cabañas Rodríguez, Herrero 1°
    12. Pedro Soto Núñez, Cabo 1° Fogonero
    13. Heriberto Cariz Cárcamo, Cabo 1° Fogonero
    14. Juan Vera Jara, Cabo 1° Fogonero
    15. Pedro Chaura, Cabo 1° Fogonero
    16. Luis Contreras Castro, Cabo 1° Fogonero
    17. José Leiva Chacón, Guardián 1°
    18. Ladislao Gallegos Trujillo, Guardián 1°
    19. Hipólito Aris C., Guardián 1°
    20. Antonio Colin Paredo, Guardián 1°
    21. Florentino González Estay, Guardián 1°
    22. Clodomiro Agüero Soto, Cocinero 1°
    23. Bautista Ibarra Carvajal, Mozo 1°

    NAUFRAGOS RESCATADOS
    01. Frank Wild, Segundo Jefe
    02. Lionel Greenstreet, Primer Oficial
    03. Hubert T. Hudson, Piloto
    04. Alfred Cheetham, Tercer Oficial
    05. Louis Rickenson, Primer Maquinista
    06. A.J. Kerr, Segundo Maquinista
    07. Dr. James A Mac Ilroy, Cirujano Jefe
    08. Dr. Alexander H. Macklin, Cirujano
    09. James M. Wordie, Geólogo
    10. Leonard O.A. Hussey, Meteorólogo
    11. Reginald W. James, Físico
    12. Robert S. Clark, Biólogo
    13. James Francis Hurley, Fotógrafo Oficial
    14. George E. Marston, Pintor Oficial
    15. Thomas H. Orde-Less, Oficial, Experto en motores
    16. Charles J. Green, Cocinero
    17. Walter How, Marinero
    18. William Bakewell, Marinero
    19. Thomas Mc Leod, Marinero
    20. Ernest Holness, Fogonero
    21. William Stevenson, Fogonero
    22. Percy Blackborrow, Camarero

    Finalmente, el hecho que el pasado y nuestras tradiciones regresen para quedarse en nuestras aulas, fortalece y justifica el Histórico Británico o The British Historical Archive.
    Carlos González Macaya
    British Historical Archive
    Anglican Society of Punta Arenas

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