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Columna de opinión: “La Antártica, un continente conocido por nuestros párvulos”


“El Centro Regional Fundación CEQUA colabora con jardines infantiles de nuestra región, apoyando a través de capacitaciones a párvulos entre 3 y 5 años de edad, a fin de enseñar directamente, o bien reforzar conocimientos relacionados al continente blanco”, recuerda Romina López, divulgadora científica para la educación del Centro Regional Fundación Cequa. Fotografía Prensa Antártica.

Romina López Márquez, divulgadora científica para la educación, Fundación Cequa

Si retrocedemos en el tiempo y nos remontamos a nuestra edad preescolar comprendida entre los cuatro y cinco años, lo más probable es que muchos de los que hemos nacido en Magallanes no recordemos experiencias educativas relacionadas con la temática antártica. Esto, debido a que años atrás los contenidos de aprendizajes correspondientes a este nivel educativo, se consideraban simplemente como una etapa preparatoria para la Educación General Básica.

Este escenario cambia gracias a la Reforma Educacional establecida en nuestro país en la década de los 90’, la cual genera posteriores cambios sustanciales y estratégicos en la educación parvularia, mediante la posibilidad de que cada establecimiento integre en su currículum sus propios objetivos educacionales.

Es así como nuestro Centro Regional Fundación CEQUA colabora con jardines infantiles de nuestra región, apoyando a través de capacitaciones a párvulos entre 3 y 5 años de edad, a fin de enseñar directamente, o bien reforzar conocimientos relacionados al continente blanco.

“Que es frío…”, “…hay nieve” y “que habitan muchas especies”; son las primeras nociones que comparten los niños cuando se les pregunta acerca de cómo es el clima y fauna en la Antártida. A partir de estas percepciones, se enfatiza en la capacidad de adaptación que poseen diversas especies para resistir las bajas temperaturas, como por ejemplo: la capa de grasa bajo la piel de ballenas y lobos marinos; y plumas en aves como albatros de ceja negra y skúas.

Con respecto a la fauna, cabe señalar que manifiesta gran favoritismo por los “pingüinos”, siendo capaces de reconocer la variedad de especies mediante características físicas como: tamaño, coloración del pico, del cuerpo, manchas, etc., siendo su preferido el Pingüino emperador al imponerse con su gran tamaño. Otra característica que llama la atención de los pequeños es su incapacidad de volar siendo un ave, a lo cual se les explica que se debe a la falta de una estructura ósea llamada “quilla”.

También, a su corta edad reconocen mamíferos cazadores como la foca leopardo y orca resultándoles muy atractivas, y también especies como la ballena jorobada, sorprendiéndose al saber que carece de dientes, teniendo en su lugar barbas filtradoras y que se alimentan principalmente por microorganismos y pequeños peces y no grandes presas como piensan por su tamaño.

Por otra parte, se enfatiza que nuestra región de Magallanes incluye la península Antártica dentro su territorio y cuya proximidad influye en las bajas temperaturas que presenta nuestro mar.

Finalmente, se puede inferir que la infancia resulta ser una etapa clave en su desarrollo, por lo que se espera que estas experiencias educativas generen aprendizajes significativos, mediante la formación de niños (as) conocedores, conscientes y afectuosos con el patrimonio ambiental que como región somos afortunados de tener. @prensaantartica

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